Aprendió el oficio de su papá, quien era una persona no vidente cuya pasión era restaurar pianos. El día que le regalaron las herramientas fue el mejor de su vida. De ahí que su futuro fue claro: reparar los pianos, devolverles la vida.
El siguiente video corresponde a la recopilación y testimonio audiovisual en el que ha trabajado Pisco Mistral, plasmando vidas maestras de hombres y mujeres de esta tierra. El orgullo de ser reconocido en esta gran Obra.




Estuvo durante años abandonado en un rincón del casino del palacio. Hoy, esta pieza francesa del siglo XIX se exhibe restaurada y afinada en el gabinete de la primera dama.